Otro buen amigo, Rubén Darío, muere en febrero de 1916. Machado le dedica el poema “A la muerte de Rubén Darío”.
En junio de ese mismo año, se produce el encuentro entre Machado y Federico García Lorca, que llega a Baeza en viaje de estudios junto con un grupo de alumnos de la Universidad de Granada. La amistad que surge entre ambos a partir de este momento desembocará en otro gran poema elegíaco de Machado, “El crimen fue en Granada”, tras el fusilamiento de Lorca en 1936.