Poco tiempo después del viaje al nacimiento del Duero, Machado pide al Ministerio de Instrucción Pública una beca de ampliación de estudios para Francia. Se la conceden, así que Leonor y él se trasladan a París en enero de 1911.
En esos primeros meses del año, Antonio enseña la ciudad a Leonor, disfrutando de una felicidad que no duraría mucho tiempo. En julio, Leonor vomita sangre. Le diagnostican tuberculosis, por lo que la vuelta de la pareja a Soria se precipita, en busca de aire puro. Hacen el viaje de vuelta gracias a un dinero prestado por Rubén Darío. A su llegada, Antonio alquila una casita en el camino del Mirón. Por ese paseo, que lleva a la ermita barroca del mismo nombre, Antonio acompañaba a su mujer, débil y enferma, empujando su silla de ruedas.