Al poco tiempo de llegar a Baeza, Machado se traslada a vivir, y con él su madre, a un piso en un inmueble de la calle Gaspar Becerra. Esporádicamente, recibieron las visitas de los hermanos. Desde su balcón, Machado podía contemplar la fachada plateresca del Ayuntamiento, edificio singular declarado en 1917 monumento histórico-artístico.