El río Eresma ha creado una riqueza ambiental y paisajística que sorprende a todo aquel que lo visita. En esta zona del valle se establecieron varias órdenes monásticas atraídas sin duda por la belleza, la calma del lugar y la presencia de importantes manantiales; de ahí el dicho «De los huertos al Parral, paraíso terrenal».
La Alameda del Parral, que se extiende por este valle era el lugar de esparcimiento que tanto gustaba a D. Antonio Machado durante sus años de estancia como profesor de francés en la ciudad. En esta zona de la ciudad descubrimos, grabados en un puente, los versos que a su vera escribió el poeta: «En Segovia, una tarde, de paseo / por la alameda que el Eresma Baña / para leer mi Biblia / eché mano al estuche de mis gafas / en busca de ese andamio de mis ojos, / mi volado balcón de la mirada». 1919