Por este lugar, que conduce a la ermita barroca dedicada a Nuestra Señora del Mirón, junto a los restos mejor conservados de la muralla de la ciudad medieval de la ciudad, paseaba Machado con Leonor ya enferma. A su vuelta de París, precipitada por recomendación médica, Machado alquiló una casa cerca de este paseo para que Leonor pudiera respirar el aire puro de Soria. No en vano, este es uno de los lugares más altos de la ciudad, desde donde se pueden obtener vistas maravillosas del Duero y del casco urbano. Al final del paseo, en la plazoleta de los Cuatro Vientos, se levanta una escultura homenaje de la pareja.