Desde 1928 Pilar de Valderrama, Guiomar, y Antonio Machado se encontraban en los jardines del Palacio de la Moncloa los fines de semana en que el poeta de trasladaba a Madrid desde Segovia.

Por aquel entonces era un parque público con vistas a la Casa de Campo y los espectaculares atardeceres sobre su horizonte, muy del gusto del poeta, lleno de fuentes, senderos, pérgolas y bancos de piedra, propicio para los encuentros furtivos de la pareja.