La muerte de Antonio Machado padre les obliga a trasladarse a volver con los abuelos paternos en el número 98 de la misma calle Fuencarral, cerca de la glorieta de Bilbao, tal como consta en el padrón de 1895. Pagaban 125 pesetas y el abuelo Antonio Machado Núñez, profesor universitario, declaraba unos ingresos de 14.000 pesetas anuales, mientras que la abuela Cipriana, su esposa, declaraba percibir 1.500 pesetas de ingresos inmobiliarios.