Tal y como demuestra el padrón municipal de 1890, la familia Machado vivía al menos desde ese año en esta ubicación, aunque es probable que antes hubiera pasado por la calle de Apodaca, 5. Pagaban 120 pesetas mensuales por su alquiler, que fueron inasumibles tras la muerte del padre de familia, que ingresaba mensualmente 2.400 pesetas.
Este edificio se situaba junto al Humilladero de Nuestra Señora de la Soledad.