Antonio Machado fue un ávido lector y un activo usuario de la Biblioteca Nacional, a cuya sala de lectura acudía asiduamente durante sus estancias en la capital. Qué mejor lugar pues para ubicar una copia de la serie de cabezas realizadas por el escultor Pablo Serrano en 1966 y cuyos vaciados podemos encontrar también dentro de Madrid en la Ciudad de los Poetas y cuyo original se encuentra en el museo del escultor en la ciudad de Zaragoza.