El actual parque del Castillo de Soria, además de albergar el Parador que lleva el nombre del poeta, sigue conservando algunos restos de lo que fue su imponente castillo, que defendió los intramuros de la ciudad y al que no olvida mencionar Machado en sus versos:

«Soria fría, Soria pura
cabeza de Extremadura,
con su castillo guerrero
arruinado, sobre el Duero;
con sus murallas roídas
y sus casas ennegrecidas.»

Campos de Castilla. Campos de Soria (CXIII)