El teatro más moderno de la ciudad fue el escenario del mayor de los éxitos teatrales de Antonio y Manuel Machado: La Lola se va a los puertos, estrenada el 8 de noviembre de 1929. La obra alcanzó 117 representaciones en Madrid y también triunfó en Zaragoza y en Buenos Aires, donde la llevó su actriz principal Lola Membrives.
Ya desaparecido, era el más lujoso de la ciudad, construido con «raros mármoles, bronces cincelados, maderas costosas y terciopelos riquísimos». Entre sus novedades figuraba una que llama especialmente la atención, resaltada por la prensa de la época: «en las cuatro primeras filas de butacas se instalarán para quien lo desee los aparatos para sordos: bastará para ello que el espectador, al sacar en taquilla su localidad, pida el suplemento para sordo, y el acomodador le entregará el aparato».