Trasladado a Baeza y pese a integrarse en la vida cultural de la localidad jiennense, Machado se desplaza semanalmente a Madrid, donde sigue de cerca la actualidad cultural y política después de las tres horas que duraba el desplazamiento en tren. Así pues, durante todos estos años, la madrileña Estación del Norte se convierte en la puerta de entrada a la capital, en unos años de mucha tensión política, con acontecimientos como el asesinato de Eduardo Dato o el desastre de Annual, que afianzarían sus convicciones progresistas y republicanas.